Los jóvenes empresarios y el dilema del voto

Son casi 27 millones de jóvenes, entre 18 y 30 años, los que saldrán a votar la próxima elección. 

Los millenials, nacidos entre el año 1980 y el año 2000, representan el 48% del electorado y de acuerdo a diversas encuestas que les han llevado el pulso, ellos podrían ser los votantes del cambio, más que de la continuidad. 

Saber qué piensan, qué valoran, qué rechazan o qué pasa por su mente, resulta de gran valor para quienes buscan obtener su voto, pero también se vuelve un recurso básico para la estrategia y el cálculo político. 

Por ello, especialmente aquellos jóvenes que inician en el mundo de los negocios, sin importar el tamaño o la industria, deberían poner particular interés en las propuestas económicas y de política pública de los candidatos, principalmente de los aspirantes a dirigir este país. 

Los próximos seis años del camino económico de México se decidirán el 1 de julio y más allá de quién les caiga mejor, ese será el momento en el que los jóvenes o emprendedores razonen su voto en base a propuestas, independiente del carisma, simpatía o elocuencia de los candidatos. 

Esto si consideramos que quien nos represente, tendrá que dirigir una economía que no crecerá más del 2% cuando debería crecer al 4%. 

Aunque para los jóvenes podría parecer un tema aburrido o tedioso, vale la pena conocer qué rumbo tienen algunas de las actuales opciones. 

Por un lado, José Antonio Meade nos habla de continuidad. Heredero del Consenso de Washington, una propuesta económica neoliberal para los países en desarrollo azotados por las crisis, Meade es el icono de una generación de políticos y economistas que han dirigido las riendas por casi tres décadas con cuestionables resultados.

En contraste, Andrés Manuel López Obrador nos propone lo contrario: volver a un modelo estatista. El mismo ha dicho basarse en la obra de Antonio Ortiz Mena, quien bajo el régimen del presidente Adolfo López Mateos llevó la economía a un régimen proteccionista. Es la propuesta de AMLO una economía como la de antes, la del modelo revolucionario. 

Rezagado, Ricardo Anaya se ha limitado a proponer su iniciativa de Ingreso Universal, pero poco clara y con bastantes hoyos en su explicación de cómo lograrlo. Aunque rodeado, hay que reconocerlo, de personajes experimentados en temas económicos e internacionales como Salomón Chertorivski y Jorge Castañeda.

Por último, Margarita Zavala se ha concentrado en una agenda enfocada en seguridad y valores, mientras que en economía se ha limitado a generalidades como libertada de mercado y respeto a la propiedad privada –como guiño a AMLO-, proponiendo impulsar la inversión en infraestructura como propulsor del crecimiento.

En este sentido, podríamos esperar una política pública muy parecida al del expresidente, y también su esposo, Felipe Calderón.

En suma, los jóvenes empresarios tijuanenses tienen ante sí propuestas variadas que los ponen ante el dilema de ser indiferentes y no salir a votar, o elegir una opción y participar en una elección histórica. 

 

Mi exhorto es seguir informándose, sin prejuicios y mente lúcida, sobre las propuestas de cada uno de ellos, a seguir los debates, a escuchar las entrevistas y cuidarse de las llamadas “fake news”; y así, salir el próximo 1 de julio con una decisión razonada. 

Redacción de Luis Naranjo.